Lei esta noticia en el "Este blog no es para tí", que según la infidelidad es un problemita genético, vaya yo pensaba que era una calentura personal llevada a cabo a voluntad, ahora resulta que no, sucede que es algo que ya vienes programado con ello, que no importa que hagas si te gusta andar de flor en flor, según estos científicos NO ES TU CULPA!!!
Esto es como decir que somos simples animales, que tenemos un gen que hace que instintivamente andemos saltando camas, al igual que los homosexuales, que defienden que nacieron así pues según dicen algunos científicos es la culpa de un gen que alguien tenga tales inclinaciones, ahora ya el adultero mujeriego o la mujer libertina o ninfomana, puede decir también "asi naci y que...", o "es que mi gen me hace hacerlo"
No digo más porque no soy nadie para juzgar, Dios es amor, tengan Paz.
Les dejo la noticia.
http://esteblognoesparati.wordpress.com/2008/09/02/alelo-334-el-gen-de-la-infidelidad-masculina-una-nueva-excusa/

Ciencia: Un grupo de investigadores suecos liga la infidelidad masculina a la existencia de un gen
Ahora parece ser que la culpa de la infidelidad de los hombres la va
a tener un gen, el alelo 334, que gestiona la vasopresina, una hormona
que se reproduce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos. Según un
estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo los pacientes con con el
alelo 334 reconocieron tener lazos menos fuertes con sus esposas y,
además, éstas reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus
cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante genética.
CNN+. Según el estudio de un grupo de científicos suecos del
prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmola infidelidad de los
hombres está relacionada con un gen, el alelo 334, que gestiona la
vasopresina, una hormona que se reproduce naturalmente, por ejemplo,
con los orgasmos.
De ahí que los hombres dotados de esta variante del gen sean peligrosos para una relación estable.
El alelo 334 se encarga del receptor de la arginina vasopresina, que es
una hormona básica y que está presente en el cerebro de la mayoría de
los mamíferos, según esta investigación.
El descubrimiento radica en que “es la primera vez que se asocia la
variante de un gen específico con la manera en que los hombres se
comprometen con sus parejas”, ha explicado Hasse Walum, del
Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Karolinska y uno de los responsables de la investigación.
Cinco años de estudio
El análisis se llevó a cabo durante al menos cinco años con parejas heterosexuales -más de 1.000,
de las cuales 550 eran gemelos- que confesaron en test psicológicos si
se sentían felices, cómo era su convivencia, si reían o besaban a
menudo y sobre el futuro de su relación.
Y el resultado fue que los hombres con el alelo 334 -dos de
cada cinco en este estudio- afirmaron tener lazos menos fuertes con sus
esposas y, además, éstas reconocieron que se sentían menos satisfechas
con sus cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante
genética.
Se da la circunstancia -revelada por el estudio- de que los hombres
“dotados” con dos copias del alelo 334 han tenido en su vida más crisis de pareja y sus esposas afirmaron que están más insatisfechas.
La hormona vasopresina
Walum indica que la influencia de los niveles de la hormona vasopresina y las relaciones sociales es “modesta” e insuficiente para predecir de forma exacta el comportamiento futuro de un hombre en una relación de pareja, ya que ahí intervienen otros factores socioculturales.
Los hombres con el alelo 334 “no significa necesariamente que esté
menos capacitados para el amor, sino que se trata más bien de una
limitación en la capacidad social”, ha matizado Wallum.
La investigación sobre la promiscuidad masculina comenzó con un estudio sobre el comportamiento de los ratones de campo machos, que son monógamos según sea la recepción de la vasopresina en su cerebro.
Este hallazgo, más allá de excusar a los hombres infieles, se prevé que servirá en un futuro para ayudar en la investigación de patologías caracterizadas por presentar dificultades en las relaciones sociales como el autismo o la fobia social, ha indicado el investigador.
CNNPLUS+, 2 de Setiembre de 2008